La proliferación de macrogranjas en la ganadería española es una tendencia en auge que genera filias y fobias y posiciones enfrentadas entre los que consideran que estos proyectos llevan a la ruina a las pequeñas explotaciones y los que lo ven como una oportunidad para potenciar el desarrollo rural. El tema vuelve a la actualidad tras el proyecto, por parte de la cooperativa ‘Valle de Odieta’, de construir una macrogranja de 20.000 vacas de leche en el municipio soriano de Noviercas.

Esta iniciativa cuenta, por un lado, con la firme oposición de organizaciones agrarias e instituciones como COAG, UPA o incluso el Gobierno vasco pero, por otro, es apoyada por el Ayuntamiento de Noviercas, por la Diputación soriana o por Asaja o incluso UPA Soria, que se desmarca de la postura nacional de la organización.

La división entre los productores es patente: mientras COAG y UPA ven un “despropósito” este proyecto, Cooperativas Agro-alimentarias pide una “reflexión profunda” sobre el impacto social y medio ambiental y Asaja, por su parte, la defiende por la oportunidad de desarrollo que supone para la provincia.